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La soledad su compañera

  La soledad ha sido su compañía; él no está solo. Ella lo acompaña todo el día, todos los días. Se acuesta con ella, duerme con ella, se levanta con ella. Conversan juntos, sentados, mientras toman el café de la mañana. Él le habla de sus sueños, de aquellos que no se cumplieron; de sus ilusiones, de sus fantasías y desilusiones. Él no está loco. Habla solo, sí, pero no está loco: dialoga con su compañera. La soledad, ella, la única testigo de sus llantos nocturnos; la única que lo conoce, la que sabe cuánto ha sufrido al amar y ser rechazado. La soledad no es su enemiga; ha aprendido a convivir con ella. La ama, la valora, la disfruta y también la sufre. Él no está loco, solo pasa el tiempo con su compañera inseparable: la soledad. Autor: Álvaro Iván Padilla Baque 

VUELVO A VIVIR, VUELVO A EXISTIR

 


Hoy he vuelto a soñar;
has vuelto a ser real en mí
y me ha sido devuelta la sonrisa.
Las flores han crecido otra vez
en mi jardín.

Entiendo el porqué de tu alejamiento:
no cuidé tus sentimientos,
fui egoísta
al negarte el hacerte sentir amada.

Hoy, el tiempo y la vida,
por misericordia y bondad divina,
me permiten volverte a encontrar.
Solo espero, una vez más,
tenerte entre mi pecho y no soltarte;
verte cada día
y no olvidarme de expresarte
lo especial que siempre has sido para mí.

He vuelto a sonreír,
he vuelto a cantar
las más dulces y románticas canciones
que se habían ausentado
de mi habitación.

Las noches han vuelto a tener una razón
para ser extensas;
ya no le temo a la oscuridad,
porque mis ojos han vuelto a brillar
y se han detenido los correntosos ríos
que, en mi soledad,
se veían pasar.

Vuelvo a vivir,
vuelvo a existir,
con el temor de volverte a perder,
pero espero que no sea así.

Ya no camino entre espinas,
y la melancolía
ya no es más mi compañía.


Autor: Álvaro Iván Padilla Baque 

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