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La soledad su compañera

  La soledad ha sido su compañía; él no está solo. Ella lo acompaña todo el día, todos los días. Se acuesta con ella, duerme con ella, se levanta con ella. Conversan juntos, sentados, mientras toman el café de la mañana. Él le habla de sus sueños, de aquellos que no se cumplieron; de sus ilusiones, de sus fantasías y desilusiones. Él no está loco. Habla solo, sí, pero no está loco: dialoga con su compañera. La soledad, ella, la única testigo de sus llantos nocturnos; la única que lo conoce, la que sabe cuánto ha sufrido al amar y ser rechazado. La soledad no es su enemiga; ha aprendido a convivir con ella. La ama, la valora, la disfruta y también la sufre. Él no está loco, solo pasa el tiempo con su compañera inseparable: la soledad. Autor: Álvaro Iván Padilla Baque 

 


Tus palabras son encanto,
tus versos, dulzura;
con tus letras has enamorado
a los amantes de la poesía.

Duele tanto tu partida.
Fuiste como un rayo
que desciende de las alturas;
fuiste cual flor
que, por descuido,
es arrancada del jardín.

Nos dejas tu perfume
en la tinta que describe tus sentimientos.
Nos queda solo tu fotografía como consuelo.
Contigo se fue el deseo
de querer saber más
de lo que tu baúl de emociones guardaba.

Ahora descansas de tus tristezas;
eres libre de aquellas espinas
que hacían de tu corazón
una espalda lacerada.

Te fuiste sin consuelo,
sin ser amado como tal vez lo querías,
pero el tiempo
ha premiado tu sacrificio.

Eres ícono,
eres inspiración
para quienes hoy aman con entrega
y son rechazados
sin razón.


Autor: Álvaro Iván Padilla Baque 


Una inspiración eterna, es un poema dedicado a quien fue uno de los mayores representantes del modernismo en el Ecuador, Medardo Ángel Silva, un poeta y ensayista que escribía con sentimiento puro, dejando libre sus pensamientos y entregando parte de su corazón en cada letra que conformaban sus versos y estrofas.

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